El pasado jueves 25 de Abril, nuestros compañeros de Primero de Educación Primaria nos mostraron un vídeo acerca del colegio público Trabenco, situado en la localidad madrileña de Leganés.
Personalmente, desconocía la existencia de este colegio, y gracias al trabajo que realizaron mis compañeros he podido darme cuenta de que una educación de este tipo es posible, consiguiendo además muy buenos resultados.
Este trabajo consistía en la visita a dicha escuela, en la que afirman que les abrieron las puertas con total libertad y les explicaron sin ningún problema, tanto padres como profesores y alumnos, cómo era el funcionamiento de Trabenco. También merece la pena mencionar que el nombre "Trabenco" viene de "trabajadores en comunidad", por lo que nos podemos hacer una idea de cuáles son los ideales sobre los que se sustenta este colegio.
Al comienzo del vídeo entrevistan a una madre, y tengo que decir que, si no es porque mis compañeros dicen que era una madre, yo pensaba que era una profesora, pues estaba totalmente informada de lo que hacían en el colegio y como lo hacían. Este hecho refleja claramente la implicación que tienen las familias en la educación de los alumnos y alumnas, hasta tal punto de expresarse igual o incluso mejor que los propios docentes del centro, y pienso que esto es totalmente positivo, ya que si no se trabaja en comunidad nunca podremos llegar a lo que han llegado en esta escuela.
Esta madre explicó que su modo de trabajar es por proyectos, es decir, parten de un tema y lo relacionan con todas las áreas, pero no sólo eso, sino que lo relacionan con la vida cotidiana y las propias experiencias de los niños, lo cual les hace sentir partícipes dentro del colegio y dentro de su etapa de aprendizaje, y quizás sea ésta la razón por la que los alumnos hablan luego con tanto entusiasmo acerca de lo que hacen. Con esto, nos damos cuenta de que enseñar no consiste en plasmar una serie de contenidos sin más, sino que ante todo tenemos que asegurarnos de que los niños se sienten contentos y a gusto con lo que se está haciendo y, a partir de ahí, enseñar los contenidos pertinentes. Esto es lo que llamamos también inteligencia emocional, es decir, se valora y se tiene mucho en cuenta el estado anímico de los niños y niñas y es a partir de ahí cuando se empieza a trabajar con ellos.
Otro aspecto que también me llamó la atención fue la manera de evaluar. Dos alumnos de este colegio afirmaron que en Trabenco no te ponían notas numéricas para que se las enseñaras a tus padres y te regañaran, sino que lo que hacen es una evaluación con las familias a final de cada trimestre en la que se les informa a los padres de la evolución del niño o niña y de los aspectos que tiene que mejorar.
En relación con el interior del colegio, varios alumnos fueron los encargados de mostrar los pasillos y las aulas en las que se imparten clase. Los pasillos estaban repletos de murales creados por ellos mismos, lo cual puede ser una de las razones por las que, como ya he dicho anteriormente, los niños se sienten partícipes del colegio. En cuanto a las aulas, en ellas también se encontraban manualidades realizadas por ellos, así como la asamblea, que la utilizaban todos los días para hablar entre todos, mejorando así la comunicación entre toda la clase. En ese momento pudimos ver que estaban trabajando con las recetas, lo que les permitía trabajar la escritura así como las matemáticas, al mismo tiempo que colaboraban las familias con ellos (enseñándoles recetas nuevas, revisándoles el trabajo, etc.).
También les enseñaron el comedor, que aparentemente parece un comedor como el de cualquier otro colegio. La diferencia está en cómo se organizan y quién participa en la organización de dicho comedor. La cocinera explicó que se agrupan por grupos (los de 1º en un grupo de mesas, los de 2º en otro, etc.) y que en el menú participan las familias, que son las encargadas de ir y revisarlo, procurando así que esté a gusto de todos y que los padres estén totalmente informados de la alimentación que reciben sus hijos.
Por último, me gustaría destacar que este centro se basa en un sistema horizontal, esto es, un sistema en el que el director no es el que tiene más poder, sino que TODOS los miembros de este colegio tienen la misma importancia, de ahí que trabajen en comunidad y colaboren unos con otros.
En conclusión y por lo que he podido ver, los niños y niñas de Trabenco se sienten totalmente felices y con ganas de seguir aprendiendo, y esto es algo fundamental en su educación, pero para ello debemos tener siempre presente unos valores tales como la igualdad, diversidad, respeto o tolerancia, que son los que harán que la realidad de Trabenco sea también una realidad en muchos más colegios.
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